Mi camino hacia el AKM

A principios del año 2000, después de haberme mudado a  Berlín-Wedding, estaba dando una vuelta por el barrio para así descubrirlo. En uno de los paseos descubrí un pequeño museo con una historia corta pegada al cristal del escaparate. La historia de un pájaro que durante un invierno se le ocurrió contar los copos de nieve que iban cayendo del cielo: uno, dos, tres... cientocuatro, cientocinco... trescientosseis, trescientossiete... y así mientras todas las ramas del árbol se cubrieron de nieve, un copo de nieve en particular produjo por el peso de la nieve caída, la rotura de la rama en la que estaba el pájaro.

Tan importante fue ese copo de nieve para la rotura de la rama, tan importante puede ser cada persona para construir un mundo más sociable.

Me gustó tanto que pedí una copia de la historia. Y así entré en contacto con el museo y desde entonces colaboro voluntariamente.

Este museo hace un trabajo pedagógico muy importante ya que de forma regular tenemos a colegios de visita en el museo. Con los alumnos hablamos y discutimos sobre el nacionalsocialismo así como sobre el tema de la guerra y la paz.

Quizá sea una paradoja, creer en la paz teniendo tantos conflictos en el mundo. Pero, ¿Cómo estaría el mundo si las millones de personas, muchas de ellas de forma voluntaria, dejasen de creer en la paz?

Como en la historia, yo soy una pequeña parte de una red local globalizada y juntos intentamos que este mundo sea cada vez más sociable.